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Dos de buen gusto «Mayo»

METRO BISTRO


VIVA MADRID!!

Tenemos la sensación de que la reciente crisis ha modificado, para bien, la fisonomía de la restauración madrileña. Antes era fácil comer bien pero caro, ahora hay multitud de ofertas asequibles. Además, se ha hecho mucho más variada la oferta en cuanto a tipos de cocina. Metro Bistró es un buen ejemplo de ambas.

Metro Bistró llamo nuestra atención al aparecer en un ranking de los 15 mejores restauran- tes de Madrid. En la web pudimos ver que tiene dos locales, uno cerca de la Plaza Mayor y otro cerca del Templo de Debod. Reservamos en el segundo para comer un domingo.

Local de bar, semiesquina con Ferraz, con cocina detrás de la barra, y muy poca ambición en obra, decoración y mobiliario. Servicio amabilísimo y buen ritmo. Carta sorprendente y difícil de encajar. No diría que es de fusión, sino que contiene platos mexicanos y platos mediterrá- neos. Nosotros nos decantamos por compartir comida esencialmente mexicana.

Comenzamos con un tamal de queso, tomate y jalapeños. Muy sabroso. Empanadas de pue- rros, queso y almendras, suaves y muy logrado el hojaldre. Tacos de gallinita campera con la carne mechada y el toque de picante justo. Finalizamos los aperitivos con una ensalada de queso de cabra, higos y almendras. Un plato poco mexicano pero muy bien resuelto, sobre todo la cremosidad del queso de cabra.

De segundo comenzamos por el arroz con pato. Maravilloso, tanto el risotto como el pato y la mezcla de sabores. También la cochinita pibil que nos sorprendió por poco clásica. La carne no estaba mechada y la salsa resultaba sabrosa a la vez que muy suave. Un acierto. Finalizamos con postres. El tat-crumble de manzana y el cheese cake. Lo menos logrado de la comida. Una cierta decepción para acabar.

Sin embargo nos vinimos arriba de nuevo cuando llego la cuenta.

Comida para 4 (bebidas aparte) 70 euros.

Lo dicho, se puede comer bien y variado en Madrid. Metro Bistró es un buen ejemplo de ello.

MUGARRA BILBAO

DONDE REINA EL PESCADO

Ya conocen la diferencia entre pez y pescado. Pues eso, a mí me gusta más el segundo.

Nueva visita a Bilbao. Esta vez con motivos luctuosos, pero eso tampoco debe ser óbice para intentar disfrutar de la comida. Elegimos un céntrico templo dedicado al pescado, el Mugarra.

Se trata de un pequeño, pero elegante, local en la calle Ercilla, al lado de la plaza de Jado. No más de 8 mesas y un minúsculo baño, a pie de calle. Muy luminoso por los amplios ventanales, pero la priva- cidad está bien resuelta. Servicio atento y esmerado.

Es un restaurante en el que, por regla general, no se mira la carta. A la hora de elegir se atienden las amables recomendaciones del maitre y se mira a los ojos a los pescados que te muestran apiñados en una bandeja para que puedas observar los tamaños y la frescura. En cualquier caso, si uno decide mirar la carta, verá que no hay carnes. Una declaración de intenciones.

Esta vez no pedimos de picar los magníficos marinados que trabaja Mugarra (salmón, atún, verdel, etc.) pero los recomendamos encarecidamente. Nos decantamos por las láminas de bonito del norte con tomate rosa (sublime el bonito embotado en casa y olvidable el tomate, como todos los probados este año) y los espárragos blancos naturales (discutimos sobre si estaban mejor o peor que unos que degustamos recientemente en La Manduca de Azagra, un alto listón).

De segundo dejamos de lado el besugo y el rey, los emblemas de la casa, y disfrutamos de un hermoso Arraingorri, un pez de roca de la zona. Sabroso, con una magnifica textura y, como siempre en Muga- rra, en su punto. Acabamos con unas tostaditas de foccacia rustica, un sabor fresco y sorprendente.

Hasta aquí todo perfecto. Lo peor la cuenta. Claramente se ha subido a la parra después de la crisis.

Comida para tres (bebidas aparte) 175 euros.

Muy por encima de lo que cobraba antaño.

A pesar del precio, para mí el mejor local de pescados en Bilbao. Si, ya sé que el que tiene estrella es el Zarate. A unos les gusta más el Zarate, a otros el Zapirain. A mi Mugarra.

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