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ETF Sintéticos

ETF Sintéticos

Los ETF Sintéticos son productos financieros complejos y de muy alto riesgo. Se perfeccionan vía swaps y derivados financieros. De hecho hay mercados donde existen restricciones para su comercialización.

En una reciente colaboración, explicábamos la diferencia de los ETF y los Fondos Indexados.

El mayor comercializador de fondos de interés cotizados en el mundo es iShares, subsidiaria de BlackRock. Sólo su índice sobre el S&P500 tiene 142.000 millones de dólares gestionados. De los 20 veinte fondos cotizados con más inversores sólo 8 centran sus inversiones en bolsa americana. A nivel europeo destaca como entidad gestora la alemana Deutsche Asset &Wealth Management. Todos ellos ofrecen ETF de réplica directa y ETF sintéticos (o de réplica sintética). Sin embargo, tras el la crisis de 2008, crecieron los inversores adversos al riesgo perjudicando la comercialización de los sintéticos. Pero en los últimos años ha vuelto a resurgir el uso de ETF sintéticos por sus reestructuraciones.

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Definición

Los ETF sintéticos o de réplica sintética son aquellos que se realizan vía swap. Es decir, no se tienen acciones que repliquen un índice de referencia. Se basan en el uso de derivados, en concreto de swaps. Los swaps son contratos de intercambio de los beneficios de dos instrumentos financieros, a lo que se denominada activo subyacente.  El fondo transmite flujos de caja a la contraparte y la contraparte proporciona al fondo la rentabilidad del índice. El papel de la contraparte es realizado por bancos de inversión. La banca de inversión no es más que el sector bancario dedicado a la obtención de fondos para realizar inversiones a medio y largo plazo. Sus clientes son grandes empresas y sectores estratégicos. Un ejemplo es Morgan Stanley. La solvencia de estas entidades contrarresta el mayor riesgo de los swaps, que tienen por no negociarse en mercados organizados.

En estos ETF sintéticos, el fondo sigue consiguiendo la rentabilidad del índice de referencia. Objetivo compartido con los ETF de réplica directa. Sin embargo, no la hace comprando los valores que conforman el índice de referencia.  Es el banco, con el que firma el swap, quién le proporciona dicha rentabilidad. Para mitigar el riesgo de que dicha rentabilidad sea negativa se usa un colateral.  Este no es más que una garantía para el caso de incumplimiento de las obligaciones de la contraparte. Este colateral es una cesta de valores líquidos, es decir, de fácil venta y conversión en efectivo. El acceso por el fondo a dicho colateral está limitado al momento en el que existe pérdida. Por eso, suele estar depositado en una cuenta custodiada por un independiente.

Reestructuraciones llevadas a cabo en los últimos años

  • Actualmente, con aras de reducir más el riesgo, como contrapartida en el mismo contrato hay varios bancos de inversión. Pudiendo haber hasta cinco entidades bancarias. Los bancos de inversión son parte en este tipo de contratos porque le permite obtener nuevos ingresos. Estos ingresos, provenientes del dinero que paga el ETF, lo usan para financiar sus activos ilíquidos, como inmuebles.
  • El colateral sirve para mitigar el riesgo de impago o retraso de la contraparte. Sin embargo, para captar mayores inversores se ha cambiado la composición del mismo, de la cesta de valores. Estos valores no formaban parte de los valores que componen el índice de referencia, v.g. S&P500. Sin embargo, ahora sí que serán activos dentro de ese índice de referencia. De hecho, el cambio también es su transmisión mediante títulos físicos que se depositan en una cuenta de custodia. La clave está en que dichos títulos sean muy líquidos para ser una garantía real al riesgo de pérdida. Es decir, que sean de fácil compraventa y conversión en cash flow.
  • El colateral y el valor del ETF  sintéticos pueden tener valores distintos. Por ejemplo, el valor de la cesta sube un día varios puntos porcentuales, pero no el S&P 500 del Swap. La Directiva 2014/91/UE o UCITS V, en vigor, que regula la inversión colectiva en valores mobiliarios, limita esa diferencia. Como máximo podrá ser de diez puntos porcentuales. En caso de default de la contraparte se perdería esa diferencia de puntos porcentuales para el inversor. Por eso, la reestructuración consiste en imponer un límite inferior a un punto porcentual y que cada vez que se llegue a ese valor el swap se resetee. Así, se consigue una rentabilidad igualada entre la cesta de valores y el índice, aspecto clave en caso de default.

Ventajas de la réplica sintética

  1. Permite replicar índices de mercados que no sean tan líquidos ni accesibles, como los mercados emergentes, v.g. India. En estos mercados los inversores pueden obtener más beneficios que imitando un índice principal, el ejemplo anterior de S&P500. Sin embargo, también tienen la consecuencia de un mayor riesgo. Aunque, como se ha comentado, la pérdida de rentabilidad con el uso de swaps se limita.
  2. Representan menores costes para el inversor que los ETF de réplica directa. Los fondos miden sus costes con una ratio, el TER, que mide el gasto total anual. En este se incluyen las comisiones que paga el inversor, como la de gestión, de custodia, compra-venta… Este porcentaje en casos de réplica sintética de un índice principal, está en torno al 0,5% del valor del fondo.
  3. Tienen un tracking error menor, por tanto, una mayor rentabilidad para sus propietarios respecto a otro tipo de fondos. Esto se explica debido a que la réplica del índice de referencia al 100%, con las mismas características, es imposible. Como la réplica nunca será igual al índice de referencia, no se puede obtener la misma rentabilidad que dicho índice. El tracking error mide esa diferencia entre la rentabilidad del índice replicado y la rentabilidad del ETF. Es decir, no habría tracking error si la réplica es exactamente igual al original. Sin embargo, esto es prácticamente imposible en un mercado como la Bolsa. Entonces, los inversores se decantan por los fondos que más se acercan al índice escogido.

Subtipos de ETF sintéticos

Hay dos clases de estructuras de los ETF de réplica sintética, Unfunded swaps y Funded swaps. La diferencia principal reside en el acceso al colateral para el caso de default de la contraparte. Así, en los Unfunded el fondo compra la cesta de valores al banco de inversión y le promete otorgar la renta de dicha cesta. Como el fondo es el propietario del colateral puede liquidarlo, siempre que haya comprador, inmediatamente en caso de pérdida. En el caso de los Funded swaps, el ETF da efectivo a los bancos de inversión y sólo tendrá acceso a la cesta de valores en caso de pérdida. En dicha situación, podrá acudir al custodio independiente quien le dará la cesta y tras obtenerla podría hacerla líquida.

Por último, es interesante nombrar que, dentro de los ETF sintéticos, se encuentran otros tipos, los apalancados y los inversos. Los ETF apalancados replican la composición del índice en un porcentaje del mismo, siendo superior al 100%, por ejemplo duplicándolo. Esto condiciona que la rentabilidad del índice que obtiene el inversor varíe en el mismo porcentaje. Si se replicase en un 200% de su composición, las ganancias serán el doble de la rentabilidad total del índice. Por el contrario están los ETF inversos, cuyo objetivo es alcanzar el inverso de la rentabilidad del índice de referencia. Ambos tipos de ETF presentan un riesgo muy elevado y son altamente sofisticados por lo que requieren de un inversor con mayores conocimientos del mercado financiero.

Conclusiones acera de los ETF Sintéticos

Los ETF de réplica sintética representan mayores riesgos para el inversor que los de réplica directa. Pues al ser un contrato de obligaciones recíprocas, se asume el riesgo de incumplimiento de la otra parte. Sin embargo, para mitigar ese riesgo se usa el colateral. De hecho, mediante el colateral se intenta garantizar un retorno positivo para el ETF.  Esto no sucede en el método de réplica directa pues en este caso se deben a las fluctuaciones del mercado. Además, los ETF sintéticos permiten acceder a mayor variedad de mercados como los emergentes. Sin embargo, no sólo la mayoría de inversores a nivel particular sino también a nivel institucional se decantan por los de réplica directa. Esto se justifica porque requieren mayores conocimientos financieros y un mayor control de la operación.

Si necesitas una SEGUNDA OPINIÓN, no dudes en seguir leyendo …

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