Menú

Todas

ETF

ETF y Fondos Indexados

Los ETF y los Fondos Indexados son los baluartes de la Gestión Pasiva. Desde finales del siglo XX, se ha estudiado la repercusión de los costes en la gestión de fondos de inversión. Así, el gurú de la gestión pasiva – John Bogle –  fundador de The Vanguard Group, asegura que las comisiones reducen/eliminan las rentabilidades. En la gestión activa, el objetivo es superar la rentabilidad del mercado pero empíricamente se ha demostrado que bajo una perspectiva temporal amplia, pocas veces se consigue. Y, sin embargo, representa mayores costes. De ahí que la gestión pasiva se vaya imponiendo, siendo más simple de manejar para el gestor. Aunque, aun hoy, todavía, la mayoría del mercado está dominada por gestión activa. La gestión pasiva trata de replicar un índice del mercado, como el IBEX 35 en España, comprando sus mismos valores.

Contacto No te quedes con la duda, contacta con nosotros. Estaremos encantados de atenderte y ofrecerte soluciones.

Principales instrumentos de gestión pasiva

Actualmente hay dos principales instrumentos financieros de este tipo de gestión. Por un lado están los fondos indexados y, por otro lado, los ETF. Estos últimos son denominados por sus siglas en inglés Exchange Traded Funds, o fondos de índices cotizados por su operativa. Ambos representan la posibilidad para el inversor de tener una cartera muy diversificada a un bajo coste. Además de ofrecer más transparencia, pues el inversor puede consultar en cualquier momento cual es el valor del índice.

Diferencias entre Fondos indexados y  ETF

Aunque están sujetos a un mismo tipo de gestión. Estos instrumentos financieros presentan diferencias.

  1. Oferta

Hay más oferta de ETF que de fondos indexados. De hecho, la cantidad es desorbitadamente mayor. Esto se debe a que  los ETF también replican índices especializados. Como pueden ser índices de un determinado sector o índices sintéticos. Como se aplican a gran variedad de índices se ofrecen más ETF. Sin embargo, los fondos indexados suelen ir dirigidos a los índices principales como el Standard & Poor´s 500.

  1. Costes

En general, el coste de la gestión pasiva es unas cuatro veces menor que el de la gestión activa. Sin embargo, hay que diferenciar entre comisiones.

Así, en el caso de los fondos indexados, puede haber comisiones de suscripción o de reembolso para particulares. Es decir, el particular paga cuando se adhiere o sale del fondo.

Además, en ambos casos hay comisiones de gestión por los servicios del gestor. Sin embargo, en el caso de los ETF estas son muy inferiores. Y, aunque en los ETF haya que pagar comisión por compraventa, el gasto total es inferior. De hecho, los gastos de un ETF son tres veces inferiores a los de un fondo indexado. Los ETF tienen aproximadamente de media un porcentaje de gastos anual del 0,10%.

  1. Operativa

Los fondos indexados no operan en el mercado de valores igual que las acciones. Es decir, un inversor no puede comprar y vender en cualquier momento de la sesión de la Bolsa. Sólo se valoran al final de la sesión, dando lugar al denominado valor liquidativo. Este es igual al valor del patrimonio total del fondo menos los gastos, dividido por el número de participaciones. Vender una participación de ETF no será lo mismo a las 10.00 o a las 14.00 por cambios de valor. Sin embargo, la venta de una participación de un fondo se hará con el valor final de un día.

A su vez existen particularidades en la compra de estos instrumentos. La compra de un ETF puede ser más directa para un inversor que la de un fondo indexado. Así, un individuo puede acudir a fondos de inversión o entidades bancarias para adquirir fondos indexados. Es decir, se realizan a través de sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva, SGIIC. Pues las entidades bancarias cuentan con sus propias SGIIC. También existe la posibilidad de hacerlo de manera automatizada con los roboadvisors desde cualquier parte del mundo. Únicamente el inversor realiza un test de su perfil, selecciona la cartera que querría y deposita el mínimo exigido. La plataforma ya se encarga con sus algoritmos de hacer todas las transacciones necesarias. En el caso de las ETF como cotizan en bolsa un particular no puede acudir directamente a la misma y necesita de un intermediario financiero como los bróker. Sin embargo, no es necesario acudir a una SGIIC para su adquisición. E incluso un inversor puede utilizar plataformas electrónicas de bróker online para su compra como Degiro.

  1. Flexibilidad de inversión

El mínimo exigido para invertir en los fondos indexados variará según la compañía que los gestione. Suele haber diversos mínimos según el tipo de inversor, normalmente particular o institucional.  En el supuesto de The Vanguard Group habría dos mínimos (a grandes rasgos). Si el inversor es un particular debe aportar inicialmente, al menos, 100.000 euros. Si es institucional, (bancos, fondos de pensiones, aseguradoras o sociedades de inversión), la aportación mínima es de 5.000.000 euros.

Por el contrario, en una ETF el precio mínimo a invertir puede ser lo que cueste una acción cotizada, por ejemplo, menos de 100 euros.

  1. Temporalidad

Aunque ambos tipos se puedan utilizar para invertir a largo plazo, los ETF se enfocan más a la especulación. Justamente por las ventajas operativas del mercado cotizado que hemos comentado anteriormente.

En el caso de los fondos indexados, estos se orientan al largo plazo. Dicha temporalidad se sostiene porque obtienen mejores rentabilidades en el largo recorrido que incluso los instrumentos de gestión activa. Porque estos últimos, al tener mayor coste, ven disminuidas sus rentabilidades.

  1. Fiscalidad

Finalmente, es remarcable la diferente regulación fiscal de uno y otro tipo de fondos a nivel español y de particulares. Atendemos a la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

En los fondos indexados existe una exención mientras que el particular vende para cambiar de fondo, es decir, traspasa. Y sólo debe liquidar impuestos cuando vende por última vez. Sin embargo, las ETF tributan por las ganancias patrimoniales anuales. Con la particularidad de poder compensar pérdidas de los cuatro años anteriores.

Diferencia de los ETF con los ETC y los ETN

Es necesario nombrar que existen otros tipos de instrumentos financieros de gestión pasiva. Los ETC y ETN son variaciones de los ETFs en lo que cambia es el valor que se replica.

ETC proviene de la expresión Exchange Traded Commodity. Así, con los ETC se replican materias primas. O se compra esta directamente, por ejemplo oro, o se hace a través de derivados. Aunque la operativa es la misma, los ETC son titulizaciones y, por tanto, están sometidos al riesgo de crédito y de contrapartida.

Por otro lado, están los ETN o Exchange Traded Note. Estos se componen de deuda subordinada. Para esto usan bonos u opciones con los que comprar la deuda emitida por emisor, como una entidad bancaria. Su peculiaridad también reside en su mayor enfoque al corto plazo.

Conclusiones

A largo plazo es mejor optar por la gestión pasiva al tener menor coste para los inversores y mayor rentabilidad.  Respecto a la elección entre fondos indexados o ETF, dependerá de las características del inversor. Así, aquel más preocupado por poder obtener liquidez en el momento que le plazca, se inclinará por los ETF. Aquel que esté dispuesto a no disponer de ese capital por periodos extensos invertirá en fondos indexados. Esto último es una buena recomendación como inversión adicional a un plan de jubilación.

Si este artículo ha sido de su interés le sugerimos la siguiente la lectura:

El debate por la inversión: ¿Gestión activa o Gestión pasiva?

Y si necesitas una SEGUNDA OPINIÓN, no dudes en seguir leyendo …

Publicaciones relacionadas