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loyalty shares

¿Qué son las loyalty shares?

Las loyalty shares son acciones (e incentivos) que se dan a los socios que han permanecido como socios en una empresa durante un tiempo determinado. Es una recompensa a la lealtad de aquellos socios que no vendieron sus acciones o participaciones. Son por tanto un instrumento concebido para frenar el problema del cortoplacismo corporativo

Definición

Las loyalty shares son las denominadas acciones de lealtad. En sentido estricto, son acciones o participaciones nuevas que la sociedad otorga para premiar a algunos socios. La expresión loyalty shares también puede ser usada para describir todo tipo de ventajas de lealtad. Estas ventajas, vid. Infra., son el dividendo mejorado, el voto doble y las loyalty warrants.

Los socios favorecidos son los que permanecen en la empresa por un periodo de tiempo superior a los dos años. Este periodo de tiempo, no obstante es discrecional. Se establece dicho periodo porque es el que marca el fin de lo denominado como corto plazo. Por tanto, se recompensa a los socios con una visión a medio o largo plazo. Su permanencia implica que ellos no han decidido vender sus acciones iniciales durante el periodo establecido. Dicho periodo será establecido o por imperativo legal o por disposición de los estatutos de la sociedad. Las acciones o participaciones que se dan a dichos socios pueden ser tanto liberadas como de la denominada autocartera. Es decir, acciones o participaciones derivadas de una ampliación de capital con cargo a reservas o beneficios. O acciones que tenía la sociedad en propiedad ella misma, en autocartera. Este tipo de acciones o participaciones pueden otorgarse por pacto estatuario. Así, por ejemplo, podría acordarse que si hubiese scrip dividends el socio leal recibiera más acciones que otro. Se otorgaría así una prima en acciones respecto al resto de socios.

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Problema que resuelven: el cortoplacismo corporativo

Hoy en día existe un problema y es que aquellos socios que tienen unos objetivos cortoplacistas pueden contagiar a la totalidad. Dichos socios intentan buscar rentabilidad a corto plazo a su inversión en la empresa. De esta forma, se forzará el tomar decisiones económicas y financieras con vencimiento en dos años. Esta toma de decisiones constituye una presión para los administradores que verán perturbado su “decision making process”.

Esta presión puede comprometer la pervivencia de la empresa pues se puede llegar a ignorar la consecución de resultados a largo plazo. Es un problema que afecta indistintamente a sociedades cotizadas o no. En la actualidad las loyaty shares como herramienta se están implementando solo en cotizadas. Sin embargo, este problema no sólo se da entre socios mayoritarios o de control y minoritarios. También puede surgir entre administradores y socios, o entre socios y acreedores. Por ejemplo, los minoritarios tienden más a tener una visión especulativa lo que aumenta su preocupación por beneficios a corto. Este puede ser el caso de fondos de inversión u otras entidades consideradas inversores institucionales. Como pueden ser fondos buitres o hedge funds activistas. Con las acciones de lealtad (loyalty shares), se presenta una dualidad a escoger por los socios. Pueden no transmitir sus acciones y perder liquidez o pueden transmitirlas libremente obteniendo liquidez. Como los leales son aquellos que pierden liquidez se les entrega estas nuevas acciones para compensarles.

Argumentos a favor y en contra

Como se verá más adelante en España todavía no se incluyen dichas acciones de lealtad en la normativa. Esto hace que el debate sobre las mismas esté abierto. Así, los expertos tienen argumentos a favor y en contra del uso de estas acciones de lealtad en España. Estos se centran especialmente en lo relativo a las sociedades cotizadas.

  • A favor

Los que están a favor defienden que estas acciones permitirán implantar políticas de gobierno a mayor plazo. Así aumentarán la transparencia del gobierno corporativo de la sociedad. También las mismas incrementarán las salidas a Bolsa de empresas con buenas perspectivas económicas a largo plazo. Esto se debe a que en ocasiones empresas económicamente estables no salen a Bolsa por miedo. Dicho miedo no es otro que perder el control sobre su sociedad. Asimismo, como antes se comentó el conflicto cortoplacista puede ser entre administradores y socios. A la hora de compensar la lealtad de los socios indirectamente se aumentará la lealtad de los administradores. Pues la presión sobre estos para crear políticas duraderas puede hacer que cambien su visión cortoplacista.

  • En contra

Los contrarios piensan que existe una falta de cortoplacismo pues las sociedades cotizadas apenas se ven influidas por los socios minoritarios. Además, contra del uso de estas acciones de lealtad se encuentra el principio de paridad de trato. Este principio se encuentra regulado en el artículo 320 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC). El cual establece en la reducción de capital unos efectos proporcionales para los socios según el valor nominal de sus acciones. Sin embargo, hay una excepción para rebatir la imposibilidad de usar loyalty shares bajo este principio. Pues, se establece en el mismo que se deberá respetar los privilegios otorgados tanto legislativamente como estatuariamente a determinadas acciones.

Otro punto en contra es que bajo la definición de las mismas, estas favorecen la permanencia. Y como resultado podrán favorecer no sólo al socio minoritario para que cambie de parecer. Sino que el socio de control verá incrementado su poder. Esto deviene en un posible perjuicio para los minoristas pues los socios de control podrán ejercer presión oportunista. Pudiéndose acordar tratos, negocios, etc. que únicamente beneficien a los socios de control. Debido a estas consecuencias algunos creen que esto desincentivará a los inversores extranjeros a invertir en empresas españolas.

Otras acciones de lealtad

Las otras posibilidades que se contemplan para favorecer a los socios a largo plazo son:

  • El dividendo mejorado: por esta técnica el socio leal recibirá un dividendo de mayor cuantía que el cortoplacista. Esta mejora será un porcentaje de aumento sobre lo que recibe en la actualidad. Y además para evitar una desproporción excesiva existirá un límite a dicha mejora. Así, por ejemplo en Francia se establece un 10% de límite de mejora. Aunque en la legislación española este dividendo no se contempla como tal podría ser aprobado por analogía. Pues el art. 95 LSC permite realizar una preferencia en el reparto de beneficios sociales.
  • El voto doble: establece un poder de decisión reforzado para aquel socio que haya sido leal en cuanto a permanencia. En España con la regulación actual se prohíbe expresamente en el art. 96 LSC para las sociedades anónimas. Pues se establece que debe haber proporción entre el valor nominal de las acciones y el derecho de voto.
  • Las loyalty warrants u opciones de lealtad: son contratos derivados, de opciones sobre acciones de la sociedad u otra tercera. Esta tercera podrá ser otra del mismo grupo de empresas. Así, el beneficiario de este derecho de compra podrá adquirir acciones antiguas o nuevas a un precio pactado de antemano. Todo ello en la fecha de vencimiento de la opción. La compra de acciones antiguas se refiere a aquellas que tiene en autocartera la propia sociedad. En este caso también debería imponerse una limitación en cuanto al número de acciones a adjudicar. Esto se asimila a lo establecido en el art. 219 LSC sobre la remuneración con opciones sobre acciones para los administradores.

Regulación europea

El 26 de febrero de 2014 el Parlamento Europeo emitió la resolución 2013/ 2175. Esta versaba sobre la financiación a largo plazo de la economía europea. En la misma se recomendaba a la Comisión a incluir legislativamente diversos incentivos a la lealtad en las sociedades cotizadas. Estos incentivos son los dividendos mejorados, las loyalty shares y el voto doble. Pues, el Parlamento establece que la Unión Europea debería fomentar el capitalismo sostenible (a largo plazo). Así, el Parlamentó planteó que se incorporaran dichos incentivos en la reforma a la Directiva 2007/36/CE. Sin embargo, dichas ventajas no han sido incluidas en la actualidad en su reforma por la Directiva 2017/828. Así, en Europa existe una falta de armonización sobre este concepto. Pues hay derechos como el francés o el italiano que sí incluyen estas acciones expresamente en sus normas. Pero, por el contrario, hay países como España en los que no se contemplan todavía. Esto, no obstante, no significa que en el futuro próximo no se armonice. Pues el deseo del legislador europeo por incluir dichas ventajas existe desde hace ya seis años.

Conclusiones

Las loyalty shares son formas de discriminación positiva respecto a los socios leales. Estos son aquellos que permanecen en la empresa por más de dos años. De esta forma, se quiere evitar el problema del cortoplacismo. Dicho problema implica un riesgo en cuanto a la sostenibilidad a largo plazo de la sociedad. Lo cual implica que a priori se estaría perjudicando al socio que permanece en la misma. Así, estas acciones pretender corregir este problema.

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