Impairment Test (Test de deterioro) ¿Qué es? ¿Cómo hacerlo? ¿Por qué?

Hay quien dice que las contabilidades de las grandes corporaciones se construyen de abajo a arriba. Se parte de un resultado y la contabilidad “fluye”. ¿Pero como? La caja es caja, y las facturas, las nóminas, los seguros sociales, los impuestos… ¿cómo se puede “manipular” una contabilidad?

 

La contabilidad no es más que un sistema de registro y control de las operaciones económicas de una empresa. Es el sistema que permite analizar una compañía mediante sus estados financieros. Para ello existen unas normas comunes, las denominadas NIC (Normas Internacionales de Contabilidad). Con carácter general todas las empresas de nuestro entorno siguen las NIC, pues la normativa nacional está adaptada a las mismas.

Estas normas marcan los estándares de cómo se deben presentar los estados financieros. Siendo su principal objetivo que reflejen la imagen fiel de la situación de una empresa.

Las NIC, por tanto, regulan como deben estar registradas las operaciones económicas, para que reflejen el estado real de las compañías.

En esta colaboración nos vamos a centrar en una pequeña parte de esas normas contables: los deterioros sobre los activos.

Deterioro es la perdida estimada del valor de un activo. Existen determinas circunstancias que merman el valor de un activo desde que la compañía lo adquiere hasta que lo retira. El deterioro refleja en la contabilidad la dificultad de recuperar el valor íntegro del mismo.

Los deterioros de activos vienen regulados en la norma 36 (NIC 36). Norma que se aplica a todos los activos, salvo a los que tengan normas específicas de regulación. Por ejemplo, las existencias (reguladas en a NIC 2), los activos procedentes de retribución a empleados (NIC 19). Del mismo modo los instrumentos financieros tienen su norma específica (NIC 39) que regula como debe dotarse el deterioro.

En España las compañías registran su contabilidad en base a lo dispuesto en el Plan General Contable (PGC, Real Decreto 1514/2007). Norma que traslada la regulación internacional en materia contable al ámbito nacional.

A su vez, en España contamos con el denominado ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuencas). Organismo autónomo, pero dependiente del Ministerio de Economía, que está habilitado para aprobar normas de desarrollo del PGC. Es el caso de los deterioros de activos, para los que el ICAC dicto resolución en el año 2013.

La resolución del ICAC, de 18 de septiembre de 2013, tiene por objetivo desarrollar los criterios sobre el deterioro de valor de los activos. Resolución de obligada aplicación para todas las empresas españolas, con independencia de su forma jurídica.

La resolución del ICAC establece que un activo se considera deteriorado cuando su valor contable es superior a su importe recuperable. Dicha circunstancia obliga a reconocer una perdida en la cuenta de resultados

Con carácter general, la comprobación se deberá realizar cuando existan indicios de deterioro. Estos indicios pueden ser externos o internos. Se consideran indicios externos aquellos que dependen de variaciones en los valores de mercado. Por ejemplo, cambios en el contexto externo (legal, tecnológico, etc.). Por su lado, se consideran indicios internos las evidencias de obsolescencia del activo (no previstas en el sistema de amortización).

No obstante, es recomendable y conveniente realizar el test de deterioro al menos una vez al año. Todo ello sin perjuicio de que la periodicidad anual del análisis es obligatoria para los activos intangibles.

 

¿Cómo determinamos el valor recuperable de un activo?

Tanto la resolución del ICAC como la normativa internacional (NIC 36) definen el valor recuperable como el mayor de los siguientes:

  • Valor razonable de un activo (menos costes de venta)
  • Valor de uso del activo

Entendemos por valor razonable su valor de mercado. El valor que un tercero estaría dispuesto a entregar por él, en condiciones normales de mercado.

Por su lado, el valor en uso hace referencia a factores internos o específicos de la empresa. Es el valor actual de los flujos de efectivo esperados, en condiciones normales de mercado. Los flujos de efectivo futuros se calculan estimando proyecciones con entradas y salidas procedentes de la utilización del activo. Por lo general el cálculo se proyecta durante la vida útil del activo, aplicando una tasa de descuento adecuada. Esta tasa de descuento tendrá en cuenta el valor del dinero y los riesgos específicos del activo.

Es un método similar al aplicado para la valoración de empresas por descuento de flujos de caja.

 

¿Cómo se refleja en deterioro de un activo?

Una vez realizado el impairment test, comprobado el deterioro, la empresa deberá registrar una perdida en la cuenta de resultados.

Una vez reconocida la perdida por deterioro, la empresa deberá ajustar la amortización de los ejercicios siguientes.

En ocasiones, los deterioros de valor registrados en un periodo pueden ser objeto de una corrección. La denominada reversión de deterioro. Las reversiones se registran como un ingreso en la cuenta de resultados.

 

Conclusión

Los activos adquiridos por las empresas sufren modificaciones a lo largo de su vida que, en ocasiones, rebajan su valor. Para que los estados financieros muestren la imagen fiel del patrimonio, las compañías deben analizar el valor de sus activos. Detectando cuando se produce un deterioro que merma el valor y registrarlo.

El test de deterioro es el análisis que deben realizar las empresas con el objetivo de que sus activos reflejen su valor real.

 

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